Paralizada por el miedo, Julia siente que la saliva se niega a pasar por su garganta... ni tan siquiera se le ocurre gritar... mientras observa que el encapuchado se da la vuelta, lentamente, sin prisas, con la seguridad de quien no teme ser descubierto...cerrando la puerta tras de si.
Repentinamente es consciente de que no tiene el control de sus piernas, subidas en los altísimos Laboutins y termina derrumbandose sobre la moqueta.
-¿Julia? ¿¿Julia??
Rompe a llorar de nervios...
-Julia- repite ya mas tranquila, mientras una sonrisa se dibuja en su cara y escupe un gran suspiro de alivio.Todo controlado, como de costumbre...
Todavía un persistente tembleque atenaza sus miembros pero se levanta del suelo, recomponiendose poco a poco; ajustando y colocando la falda, se acomoda el escote, y se limpia el rostro...
Antes de volver a su mesa, vuelve a buscar su reflejo en el muro, como minutos antes, con la mirada perdida...
Sacudiendo el cabello cruza las piernas al sentarse en su silla de alta ejecutiva, abre un cajón y cogiendo el teléfono móvil hace amago de mandar un SMS pero al final se ríe y marca:
- ¿Julia?
La mujer del vestido coral colgó el teléfono entre disgustada y aliviada...
ResponderEliminarTodo salía según lo convenido:
¡¡Lástima haber tenido que llegar a esos extremos, cuando una simple conversación podría haber puesto las cosas en su lugar...
Sin poder contenerlo, un sollozo salió de sus labios...¡¡tantas humillaciones, tantos insultos!!
¡¡Por fín llegaba su momento!! Ahora iban a pagar por todo.
Sintió que tanta emoción aceleraba su corazón y sintió angustia:
-Cálmate, monina, no hemos llegado hasta aquí para que nos dé un infarto...recuerda lo que dijo el doctor...Serena, respira, bien, así, ya va pasando...
Entró en el cuarto de baño contiguo y mojando una toalla de lavabo la doblo cuidadosamente y se la colocó sobre los ojos, sin restro de cosméticos.
Lentamente se sentó en la enorme cama y permaneció allí hasta que las farolas de la calle empezaron a encenderse.
Fue entonces cuando oyó una llave meterse en el bombín de su puerta principal...