lunes, 28 de marzo de 2011

sigue el hilo...Mariana

Julia salió de su despacho casi de noche. Había permanecido en su despacho, dejando correr las horas sin darse cuenta, hasta que el encargado de la limpieza entró de golpe llevándose un susto de muerte al encontrarla  allí, fumando en la oscuridad.
- ¡¡Sra. Yuste!!¡¡Me ha asustado usted!! Perdone, no sabía que hoy trabajaba hasta tarde.
El dulce acento porteño hizo sonreir a Julia, y la transportó a su adorado Buenos Aires de gratos recuerdos...
- Perdone, Roberto, ya me marchaba...
Se puso el abrigo por los hombros y salió hacia el ascensor. Al llegar al garaje del edificio sintió un segundo de temor,pero no tenía porqué temer, el anzuelo echado al azar había pescado un pez ...al más grande.
La visita de aquella tarde era la confirmación de que el plan, tan cuidadosamente elaborado empezaba a dar frutos.

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